LA PERSPECTIVA SISTÉMICA DE LA VIOLENCIA EN EL HOGAR
DONDE LOS MONSTRUOS NO SIEMPRE SON MONSTRUOS Y LAS PRINCESAS NO SIEMPRE SON PRINCESAS
RESUMEN
La violencia familiar es un problema que esta en la esencia de la mayoría de dificultades y problemas de los seres humanos, es casi inexistente un problema, en cuya dinámica de formación, no este comprometida algún tipo de violencia en la familia.
Las consecuencias son múltiples desde niveles personal, familiares, sociales y macrosociales, es decir, desde depresiones, somatizaciones, bulimias, esquizofrenias pasando por pandillaje, prostitución, psicopatías, fanatismos hasta explotación de países en vías de desarrollo, guerras por el poder y el dinero, exterminación de formas de diferentes de pensar, etc. están vinculados a violencia en la familia.
En el Perú, las propuestas de solución van en aumento, pero la mayoría de ellas parten de una visión víctima – victimario (monstruo – princesa) poniendo énfasis en lo individual (visión lineal del problema) y restringiendo el ámbito de abordaje a acciones de protección más no de resolución.
La propuesta que presentamos a continuación reconoce esta visión en los agentes del sistema de atención, pero la considera restringida cuando se quiere ayudar a las familias y no sólo proteger a las víctimas, es por ello que respeta esta posición en la medida en que se permitan ampliarla con otros elementos de corte epistemológico, teórico, práctico y de reflexión del papel de las instituciones que regulan la violencia familiar en el Perú y Cajamarca.
Palabras clave: violencia familiar, visión sistémica, sistemas de atención, familia
1. INICIOS Y PROPUESTA DE LA VISIÓN SISTÉMICA
A lo largo de la historia muchos pensadores se han planteado la pregunta ¿Cómo conozco lo que conozco?, y también a la largo de la historia se han dado alcances teóricos para darle respuesta. En las ciencias clásicas imperó durante mucho tiempo un concepto de objetividad fundado en el método científico como forma de obtención del conocimiento y la creencia de verdades absolutas restringida para algunos cuantos privilegiados, haciendo caso omiso a los múltiples pensadores que cuestionaron los métodos
tradicionales como formas de obtención del conocimiento.
Linealidad, objetividad, la verdad y la realidad fueron los bastiones que enarbolaron estas ciencias, donde la certidumbre y el orden concebían y explicaban un universo del todo coherente que no dejaba lugar a duda (Watzlawick y Ceberio. 1998). Es así que este tipo de pensamiento imperó durante un largo tiempo en nuestra sociedad.
Pero, como sucede y ha sucedido a lo largo de la historia, estas propuestas científicas – epistémicas no quedan en el ámbito meramente científico sino que se extrapolan al mundo “común y corriente” de las relaciones familiares, sociales e inevitablemente en la ciencias humanas como la psicología y la psicoterapia. Es así que las corrientes psicológicas que hace 60 años estaban en boga compartían un aspecto en común: la epistemología lineal.
El mundo y las sociedades experimentan cambios en su evolución y desarrollo, cambios que influyen y son influidos por las demandas y avances que existen alrededor del planeta. El avance de las nuevas tecnologías, la importancia a la velocidad y la globalización, la ambición por el poder, los sistemas capitalistas, la interconexión y el Internet, los viajes espaciales, el avance del cambio climático, las nuevas configuraciones familiares y sociales, etc. son algunos de los hechos que vivimos actualmente. Estos hechos demandan nuevos enfoques científicos que se adapten y respondan de forma ética a los nuevos problemas que se generan, como la violencia familiar.
El campo de la psicología y la psicoterapia, es muy arriesgado que los problemas en que están atrapados los seres humanos sean tratados por largos periodos de tiempo recostado en un diván, restringir las soluciones de un problema a un “insight” que puede hacer la persona, asumir que las cosas se resuelvan condicionando, desaprendiendo o recompensando conductas o totalizar las soluciones a encontrar un sentido de la vida. Estas posiciones provenientes de enfoques tradicionales son importantes y válidas siempre y cuando se complementen con nuevas perspectivas que se adapten a los cambios exponenciales que viviremos en los años que vienen.
Es por ello que hace 55 años aprox. las corrientes científicas empiezan a cambiar y ser complementadas con la aparición de nuevas posiciones teóricas como la Cibernética (Wiener 1948), La teoría General de los Sistemas (von Bertalanffy, 1954), La Teoría de la Comunicación Humana (Watzlawick, Beavin, y Jackson, 1967), La teoría del Caos (Edward Lorenz, 1981), entre otras; que cuestionan los preceptos y postulados clásicos y ampliamente aceptados en muchos ámbitos científicos – profesionales de nuestra época.
Es aquí donde la psicología y psicoterapia toman un giro alternativo al pensamiento clásico, que cuestiona lo que hasta entonces se venía haciendo en el mundo de terapia, gracias a un cambio radical: un cambio epistemológico.
Se pone en tela de juicio la objetividad en la acción de conocer, con la cibernética de segundo orden se llega al planteamiento de involucrar al observador en lo observado, es decir, ¿de que forma podemos decir que es verdad lo que observo, si es que mi sistemas de creencias esta involucrado en mis observaciones, si soy yo el constructor de lo que observo? Haciendo un cambio importante en la construcción del conocimiento en donde el observador es actor de sus propias observaciones, dejando la objetividad y avalando a la construcción de la realidad.
En esta misma línea la teoría general de los sistemas hace un aporte básico al mundo de la familia y de la psicología, postula el concepto de totalidad en vez de sumatividad cuestionando la tendencia al reduccionismo de las ciencias sociales que veían como elementos aislados a las diferentes partes de un sistema y postula una inevitable interacción e influencia circular entre las partes de un sistema.
También la teoría del caos aporta a este nuevo enfoque, nos habla del famoso “efecto mariposa” haciendo referencia a que pequeños y aparentemente insignificantes cambios en un momento de la vida de la persona altera las próximas generaciones de la misma, incluyendo el concepto de
“orden del caos” para señalar que en muchas familias el aparente caos responde a reglas altamente estructuradas que llevan a dinámicas familiares viscosas y multiproblemáticas.
De la misma manera, las investigaciones en los años 80 del Mental Research Institut (MRI) de Palo Alto – California, apoyados en la teoría del doble vínculo de Bateson (1972) plantearon una propuesta de la Teoría de la Comunicación Humana en donde sus investigadores nos hacen reflexionar sobre la inevitable forma de no comunicar y en este mismo sentido de que toda conducta es comunicación, así mismo nos abren los ojos al hecho de que muchas de los trastornos mentales están directamente asociados a formas patológicas de comunicación como la Desconfirmación, las confusiones entre niveles de relación y nivel de contenido, las paradojas, etc.
Por esta misma época en Italia el grupo de Milán (Mara Selvini-Palazzoli, Boscolo,Cecchin y Prata, 1981) se interesaban por el funcionamiento de la familia como sistema y las paradojas comunicacionales que pueden surgir dentro de la familia llevando a uno de sus miembros desarrollar un problema como respuesta coherente a su contexto vivencial, postulan que en la esquizofrenia y otros trastornos mentales están inmersos distintas formas comunicacionales ampliando el concepto de “enfermedad netamente orgánica” a un problema relacional familiar.
Así mismo en estos años, los trabajos y propuestas de la Terapia Estructural de Salvador Minuchin (1977) ponen el énfasis de deshacerse de análisis individual de la problemática y trastornos humanos, ampliando cada vez más el énfasis en las dinámicas y estructuras familiares en la creación y solución de problemas.
Milton Erickson, psiquiatra estadounidense considerado por muchos como el terapeuta de referencia de los últimos 50 años, desarrolla una forma extraordinaria de solucionar problemas basándose en un tipo de hipnosis, estrategias comunicacionales y tareas para hacer cambiar el marco de referencia de la persona y por ende producir la emergencia de nuevas formas de ver el “problema” llevándolos a su solución.
En la actualidad los nuevos movimientos sistémicos nos hacen reflexionar sobre la importancia de asumir una posición cibernética y sistémica, donde conceptos como subsitemas, estructuras, dinámicas, recursividad, contextualización, cambio, crisis, ciclo familiar, entre otros, nos brindan nuevas luces para realizar una labor a favor del cambio.
Como hemos podido observar, la perspectiva sistémica realiza un giro básico y fundamental en el mundo terapéutico: un cambio a nivel epistemológico, entendida epistemología como la forma de “establecer de qué forma los organismos o agregados de organismos particulares conocen, piensan y deciden”. (Bateson, 1979). Dicho cambio es el paso de un pensamiento lineal a un pensamiento recursivo.
2. LA PERSPECTIVA SISTÉMICA Y LA VIOLENCIA FAMILIAR
Hemos dado un vistazo global histórico a la propuesta sistémica y dentro de esta al paso de un paradigma lineal a un paradigma sistémico y/o recursivo en donde:
Se trata de ampliar antes de reducir.
Cuestionar la objetividad como método de obtención de conocimiento.
Cuestionar las verdades absolutas y construirlas en relativas.
Pasar del análisis de lo intrapsíquico e individual a lo relacional y socio – familiar.
Poner el acento en los marcos de referencia del sujeto sin dar mucha importancia si son ideas irracionales o verdades absolutas.
Donde toda idea es válida y puede ser utilizada en bien del cambio de la persona.
Ahora, en el entramado de las relaciones familiares son inimaginables las múltiples formas de creación de marcos de referencia que se pueden dar, son múltiples las modalidades comunicacionales que pueden existir y sobre todo son diversas las formas en que sus miembros se conectan circularmente unos a otros sea para tener límites flexibles que les permitan una adaptación a las demandas intra y extra familiares o para rigidizarse ante las necesidades de sus miembros, inadaptarse a los cambios que se producen siendo incapaces de modificar sus marcos de referencia en bien de la funcionalidad familiar, en donde una acción de un miembro influye y es influido a las acciones de los otros miembros, como es el caso de la violencia familiar.
Es necesario realizar un análisis transgeneracional en la creación, mantenimiento y solución de la violencia familiar, recordemos esa frase china “conoce tu pasado y conocerás tu futuro” que nos habla del peso que tienen nuestras configuraciones y estructuras familiares en la forma de construir la realidad y en la clase de problemas que podamos tener en la actualidad.
Muchas veces escuchamos a personas que dicen frases como “me sigue maltratando, pero no puedo dejarlo” ó “se que me hace mal seguir pero no se porque no la dejo”, que no son otra cosa que expresiones de personas prisioneras de su historia familiar, que actúan repitiendo y muchas veces aumentado sus historias violentas o problemáticas hasta el punto de llegar a picos tan altos como suicidios, esquizofrenias o delincuencia.
Es necesario hacer un análisis recursivo de la forma en que se constituye una pareja con probabilidades de tener dinámicas violentas. Siguiendo la misma línea de pensamiento anterior, nos percatamos que de la misma forma en que repetimos patrones de concepción de la realidad parecida a la de nuestras familias de origen, estamos expuestos a aprender formas de amar que tengan que ver con sus propias experiencias familiares, por decirlo de otra manera, aprendemos a amar y querer lo que hemos recibido y amado en la familia de origen.
Es por eso que no es nada casual enamorarnos de una u otra persona ya que esta directamente ligado a nuestro rango de elección de pareja o lo que algunos psicólogos llaman “perfil de pareja”, que tenemos y que es atribuido a la forma en que hemos aprendido a amar en la familia.
Una mujer o un hombre van a elegir una pareja que coincida con su historia, si venimos de historias violentas hay muchas opciones que nos sintamos atraídos por personas que tengan una historia que se parezca a la nuestra. Evidentemente toda regla tiene su excepción, y es probable que no todas las personas pasen por este proceso, sobre todo si se han permitido cambiar algunas cosas que hacen daño en la familia.
Pero en la mayoría de familias violentas hay ingredientes de historias de violencia en las generaciones pasadas, que se pueden repetir, aumentar y sobre todo elevar su intensidad y magnitud. Dado este ingrediente transgeneracional y sumando otros como: situaciones relacionales de comunicación patológica, situación económica deficiente, entorno ambiental y social adverso, etc. estaríamos hablando de una “receta” que da como resultado la violencia familiar.
Por otro lado, Perrone Y Nannini (2005) exploran el área de la violencia familiar y sexual desde el plano relacional, en donde plantean 4 premisas básicas, que presentamos a continuación, desde donde observar la violencia:
Primera premisa: La violencia no es un fenómeno individual sino la manifestación de un fenómeno interaccional. No puede explicarse sólo en la esfera de lo intrapsíquico sino en un contexto relacional, puesto que es el resultado de un proceso de comunicación entre dos o más personas.
Segunda premisa: Todos los que participan en una interacción se hallan implicados y son, por lo tanto, responsables (en un sentido interaccional, no legal). De hecho, quien provoca asume la misma responsabilidad de quien responde a la provocación, aún cuando la ley no castiga sino al que pasa al acto.
Tercera Premisa: En principio, debe darse por sentado que todo individuo adulto con capacidad para ser autónomo, es el garante de su propia seguridad. Si no asume esta responsabilidad, estimula los aspectos incontrolados y violentos de la otra persona, con lo que organiza y alimenta una interacción de carácter violento.
Cuarta premisa: Cualquier individuo, en determinado contexto o en determinada interacción, puede llegar a ser violento, con diferentes modalidades o manifestaciones. La violencia y la no violencia, más que estados opuestos o excluyentes, corresponden a una situación de equilibro inestable en un mismo individuo. Éste no es de por si violento, pero en determinado contexto o determinada interacción puede manifestar violencia.
La necesidad de analizar la violencia desde un plano relacional además del individual es básica, si queremos resolver y no sólo proteger. Dichos autores nos plantean una idea cuestionadora y a la vez innovadora al decirnos que en la violencia no se puede hablar de víctimas y victimarios como se hace en el plano legal, sino de un concepto de corresponsabilidad, sumamente importante para nuestra propuesta.
En el mundo de hoy la visión víctima – victimario que comparten la mayoría de instituciones legales y, lamentablemente, muchos de los psicólogos que atienden a estas personas, ya no tiene sustento en el mundo de hoy, sobre todo para el tratamiento y rehabilitación de las personas, ya que estamos en evolución y cambios que deben ser incorporados en los sistemas institucionales.
Esto se debe, entre otros factores, a que en muchas instituciones se parten parámetros extremadamente feministas en donde el “maltratador” es un monstruo y la “maltratada” es una, disculpando la frase, princesa tonta que no puede pensar por si misma, siendo esta perspectiva muy paradójica, reduccionista y culpabilizadota ya que hay muchas cosas que los hombres tenemos y debemos aprender de las mujeres. Pero a pesar de esto, aún se sigue apostando por una acción más legal y menos terapéutica en donde la primera opción es “alejar” al maltratador, que en un inicio es necesario, pero no suficiente para ayudar a la familia y no sólo tratar de matar al monstruo, encarcelarlo o que se suicide como mejor alternativa.
Al respecto Juan Luis Linares (2005), psiquiatra y psicólogo español nos dice que "el control policial del maltratador acaba generando más violencia y actos suicidas" y propone, como alternativa, una terapia familiar a tiempo capaz de desbloquear el amor”, así mismo en sus propuestas teóricas reflexiona sobre la idea de que la violencia física es lo que se sanciona en el sistema judicial, siendo las mujeres maltratadora psicológicas y relacionales mucha más que los hombres, y por ende corresponsales en la mayoría, no todos, de los casos de violencia familiar.
El mismo autor nos habla sobre la necesidad urgente de que los profesionales den un giro en la manera de atender a las personas que viven violencia familiar y nos dice que “utilizando conceptos y expresiones tan duros como «maltrato psicológico», «violencia física», «abusos sexuales» o «negligencia», que, aplicados a las familias, producen términos aún más inquietantes (familias «trianguladoras», «maltratantes», «abusadoras», etc.), es muy necesario recalar periódicamente en reflexiones recontextualizadoras que nos recuerden que estamos tratando con temas humanos que, de alguna forma, están también dentro de nosotros” y a continuación nos plantea la siguiente pregunta “la culpabilización es una opción aún más fácil y estéril cuando es aplicada a un miembro individual de la familia. ¿Tiene sentido extrañarse, e incluso escandalizarse, de que los padres abusadores o maltratadores deserten de los programas específicos que están explícitamente definidos como «de rehabilitación de padres abusadores o maltratadores»?”.
Es por ello que, al igual que es necesario ayudar a las mujeres que viven violencia ya que sabemos lo mucho que sufren y lo difícil que es la vida para ella y sus familias, hay que ayudar a los hijos que están sumamente expuestos a repetir esos patrones de conductas, de la misma manera de ayudar al hombre que probablemente haya sido en su momento “víctima” de violencia y se encuentre encarcelado en pozos oscuros de historias familiares tormentosas.
3. NUESTRA PROPUESTA
A la luz perspectiva sistémica nos planteamos la pregunta: ¿Los monstruos siempre son monstruos y las princesas siempre no son princesas?
Recordemos que las mujeres pueden ser muy violentas de nivel psicológico y relacional, entre otras cosas, porque tienen muchas más habilidades comunicacionales, esto tienen que ver con diferencias de hombres y mujeres a nivel de la historia del ser humano en donde la mujer ha desarrollado mayores habilidades sociales que los hombres. Es evidente y no avalable, que el hombre puede llegar a ser muy violento físicamente, pero otra vez nos remitimos a que la violencia es producto de una interacción relacional y no netamente individual.
En una de las comisarías de Cajamarca, hasta la fecha existan 25 denuncias por maltrato de mujeres hacía hombre, hecho que nos hace volver a pensar ¿en donde estamos fallando como sociedad para que los casos sigan en aumento?
Hemos podido analizar la corresponsabilidad de una interacción violenta y por ende una redefinición del enfoque conceptual – epistémico que comparten la gran mayoría de los profesionales, es decir, redefinir que el control legal y/o policial no es suficiente, sino que se tiene que incluir, entre otras propuestas, la ayuda terapéutica para disminuir los casos de violencia familiar, es urgente y necesaria en nuestro contexto, si es que se quiere ayudar a la familia y no sólo protegerla, claro si no sólo se piensa en la mujer sino en los hijos y hombre, es decir, si se piensa en familia.
Con respecto a la intervención judicial, se sabe que sólo el control judicial es restringido para ayudar a las familias, se hace necesario evolucionar como sociedad e incluir dentro de estos sistemas una manera alternativa y complementaria de hacer epistemología que traiga como consecuencia una manera alternativa de actuar.
Recordemos que cuando una mujer hace una denuncia y tiene hijos de por medio, la separación no es su primera opción sino que cese la violencia en casa. Paradójicamente muchas denuncias en el Ministerio Público o en Los Juzgados terminan creando más problemas de lo que la denunciante ya traía. Son conocidos muchos casos de niñas abusadas sexualmente que son doblemente culpabilizadas y atormentadas por “ser las culpables” que sus “padres”, padrastros, tíos, etc. vayan a la cárcel, así como la acción sumamente violento y estúpido de decirle que “seguramente tu has tenido la culpa de todo”, o el hecho de que su vecindario la veo como “violada” y por tanto ¿qué clase de mujer podrá ser?
Sabemos que el sistema judicial en este sentido tiene muchas cosas que mejorar, que a la vez se ve atrapado por el estado en general que prioriza otras áreas de nuestro Perú en vez de poner el énfasis suficiente en la erradicación de la violencia familiar.
Es por ello que nuestra propuesta se basa en la creación de sistemas legales – terapéuticos donde los fiscales y/o jueces puedan derivar a las familias que quieran mejorar sus relaciones. Además mejorar ese divorcio institucional entre la entidades que regulan la violencia, realizando un verdadero trabajo interinstitucional en bien de las familia.
Antes de finalizar, hay muchos puntos que tocar con respecto a la violencia familiar como por ejemplo el peso de la colonia y la pseudo –independencia española, la actual explotación “moderna” de nuestro país por yankis y europeos, la necesidad económica como influyente en la violencia, etc. pero que por espacio y tiempo lo haremos en otras publicaciones, lo que ahora nos atañe es tener en claro que somos seres humanos que necesitamos sistemas de atención a la violencia familiar que nos resuelva el problema: necesitamos sistemas legales – terapéuticos.
Finalmente queremos terminar con la siguiente frase, no recordamos donde la leímos (mil disculpas al autor por no poner la referencia): “ámeme cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito”
4. REFLEXIONES FINALES
La violencia familiar necesita nuevas formas de ser analizado, evaluado y tratado, para ello es necesario pasar de una visión lineal a una visión circular de las relaciones humanas, donde la objetividad se complementa con la participación del observador en lo observado, donde se tiene que redefinir el concepto de víctima – victimario con el de corresponsabilidad, pasando así de un abordaje intrapsíquico, invididualo, reducido en donde se tiene que asesinar al monstruo y
proteger a la pobre princesa, a un abordaje relacional, familiar, amplio en donde el monstruo no es siempre un monstruo y la princesa no es siempre “pobrecita” y tiene capacidades al igual o mejores que los hombres; donde en esencia se realice un cambio epistémico.
En este sentido, el sistema legal debe ser complementado con propuestas terapéuticas familiares e individuales, incorporando un sistema multidisciplinar articulado y funcional en donde las dobles culpabilizaciones, el aliento de más violencia o la provocación de mayores problemas familiares se dejen de lado, y puedan realmente contribuir a la erradicación de este problema que carcome poco a poco a nuestra primera fuente de amor y núcleo de la sociedad: la familia.
Psic. Edén Arturo Castañeda Valdivia
Director CATF LLIBERTAT
Dirección electrónica: programa.llibertat@gmail.com
BIBLIOGRAFÍA
1. Campo Redonde, María (2007) Un Modelo de entrenamiento en la Orientación de la Violencia Familiar: Bases Fenomenológicas e Intersubjetivas. Universidad de Zulia – Maracaibo – Venezuela.
2. Ceberio, Marcelo y Watzlawick, Paul (2006) La construcción del Universo. Conceptos introductorios y reflexiones sobre epistemología, constructivismo y pensamiento sistémico. España. Herder. 2ª edición revisada. pp 14
3. keeney, Bradfort. (1987) Estética del cambio. Buenos Aires – Argentina. Paidós
4. Linares, Juan Luis. (2002) “Del abuso y otros desmanes. El maltrato familiar, entre la terapia y el control”. Paidos. Barcelona – España.
5. Obra social “La Caixa” (2007) Violencia: Tolerancia Cero Barcelona - España
6. Perrone, R. y Nannini, M. (2005). “Violencia y Abusos Sexuales en la Familia. Un abordaje Sistémico y Comunicacional”. Paidós. 4ª reimpresión Buenos Aires. Argentina. pp 28-29
7. Watzlawick, Paul ; Helmick, Janet.; Jackson, Don. (1983) Teoría de la Comunicación Humana. Barcelona – España . Herder.
8. Watzlawick, Paul. (1981) ¿Es real la realidad? Barcelona – España. Herder, 2º edición
DONDE LOS MONSTRUOS NO SIEMPRE SON MONSTRUOS Y LAS PRINCESAS NO SIEMPRE SON PRINCESAS
RESUMEN
La violencia familiar es un problema que esta en la esencia de la mayoría de dificultades y problemas de los seres humanos, es casi inexistente un problema, en cuya dinámica de formación, no este comprometida algún tipo de violencia en la familia.
Las consecuencias son múltiples desde niveles personal, familiares, sociales y macrosociales, es decir, desde depresiones, somatizaciones, bulimias, esquizofrenias pasando por pandillaje, prostitución, psicopatías, fanatismos hasta explotación de países en vías de desarrollo, guerras por el poder y el dinero, exterminación de formas de diferentes de pensar, etc. están vinculados a violencia en la familia.
En el Perú, las propuestas de solución van en aumento, pero la mayoría de ellas parten de una visión víctima – victimario (monstruo – princesa) poniendo énfasis en lo individual (visión lineal del problema) y restringiendo el ámbito de abordaje a acciones de protección más no de resolución.
La propuesta que presentamos a continuación reconoce esta visión en los agentes del sistema de atención, pero la considera restringida cuando se quiere ayudar a las familias y no sólo proteger a las víctimas, es por ello que respeta esta posición en la medida en que se permitan ampliarla con otros elementos de corte epistemológico, teórico, práctico y de reflexión del papel de las instituciones que regulan la violencia familiar en el Perú y Cajamarca.
Palabras clave: violencia familiar, visión sistémica, sistemas de atención, familia
1. INICIOS Y PROPUESTA DE LA VISIÓN SISTÉMICA
A lo largo de la historia muchos pensadores se han planteado la pregunta ¿Cómo conozco lo que conozco?, y también a la largo de la historia se han dado alcances teóricos para darle respuesta. En las ciencias clásicas imperó durante mucho tiempo un concepto de objetividad fundado en el método científico como forma de obtención del conocimiento y la creencia de verdades absolutas restringida para algunos cuantos privilegiados, haciendo caso omiso a los múltiples pensadores que cuestionaron los métodos
tradicionales como formas de obtención del conocimiento.Linealidad, objetividad, la verdad y la realidad fueron los bastiones que enarbolaron estas ciencias, donde la certidumbre y el orden concebían y explicaban un universo del todo coherente que no dejaba lugar a duda (Watzlawick y Ceberio. 1998). Es así que este tipo de pensamiento imperó durante un largo tiempo en nuestra sociedad.
Pero, como sucede y ha sucedido a lo largo de la historia, estas propuestas científicas – epistémicas no quedan en el ámbito meramente científico sino que se extrapolan al mundo “común y corriente” de las relaciones familiares, sociales e inevitablemente en la ciencias humanas como la psicología y la psicoterapia. Es así que las corrientes psicológicas que hace 60 años estaban en boga compartían un aspecto en común: la epistemología lineal.
El mundo y las sociedades experimentan cambios en su evolución y desarrollo, cambios que influyen y son influidos por las demandas y avances que existen alrededor del planeta. El avance de las nuevas tecnologías, la importancia a la velocidad y la globalización, la ambición por el poder, los sistemas capitalistas, la interconexión y el Internet, los viajes espaciales, el avance del cambio climático, las nuevas configuraciones familiares y sociales, etc. son algunos de los hechos que vivimos actualmente. Estos hechos demandan nuevos enfoques científicos que se adapten y respondan de forma ética a los nuevos problemas que se generan, como la violencia familiar.
El campo de la psicología y la psicoterapia, es muy arriesgado que los problemas en que están atrapados los seres humanos sean tratados por largos periodos de tiempo recostado en un diván, restringir las soluciones de un problema a un “insight” que puede hacer la persona, asumir que las cosas se resuelvan condicionando, desaprendiendo o recompensando conductas o totalizar las soluciones a encontrar un sentido de la vida. Estas posiciones provenientes de enfoques tradicionales son importantes y válidas siempre y cuando se complementen con nuevas perspectivas que se adapten a los cambios exponenciales que viviremos en los años que vienen.
Es por ello que hace 55 años aprox. las corrientes científicas empiezan a cambiar y ser complementadas con la aparición de nuevas posiciones teóricas como la Cibernética (Wiener 1948), La teoría General de los Sistemas (von Bertalanffy, 1954), La Teoría de la Comunicación Humana (Watzlawick, Beavin, y Jackson, 1967), La teoría del Caos (Edward Lorenz, 1981), entre otras; que cuestionan los preceptos y postulados clásicos y ampliamente aceptados en muchos ámbitos científicos – profesionales de nuestra época.
Es aquí donde la psicología y psicoterapia toman un giro alternativo al pensamiento clásico, que cuestiona lo que hasta entonces se venía haciendo en el mundo de terapia, gracias a un cambio radical: un cambio epistemológico.
Se pone en tela de juicio la objetividad en la acción de conocer, con la cibernética de segundo orden se llega al planteamiento de involucrar al observador en lo observado, es decir, ¿de que forma podemos decir que es verdad lo que observo, si es que mi sistemas de creencias esta involucrado en mis observaciones, si soy yo el constructor de lo que observo? Haciendo un cambio importante en la construcción del conocimiento en donde el observador es actor de sus propias observaciones, dejando la objetividad y avalando a la construcción de la realidad.
En esta misma línea la teoría general de los sistemas hace un aporte básico al mundo de la familia y de la psicología, postula el concepto de totalidad en vez de sumatividad cuestionando la tendencia al reduccionismo de las ciencias sociales que veían como elementos aislados a las diferentes partes de un sistema y postula una inevitable interacción e influencia circular entre las partes de un sistema.
También la teoría del caos aporta a este nuevo enfoque, nos habla del famoso “efecto mariposa” haciendo referencia a que pequeños y aparentemente insignificantes cambios en un momento de la vida de la persona altera las próximas generaciones de la misma, incluyendo el concepto de
“orden del caos” para señalar que en muchas familias el aparente caos responde a reglas altamente estructuradas que llevan a dinámicas familiares viscosas y multiproblemáticas.De la misma manera, las investigaciones en los años 80 del Mental Research Institut (MRI) de Palo Alto – California, apoyados en la teoría del doble vínculo de Bateson (1972) plantearon una propuesta de la Teoría de la Comunicación Humana en donde sus investigadores nos hacen reflexionar sobre la inevitable forma de no comunicar y en este mismo sentido de que toda conducta es comunicación, así mismo nos abren los ojos al hecho de que muchas de los trastornos mentales están directamente asociados a formas patológicas de comunicación como la Desconfirmación, las confusiones entre niveles de relación y nivel de contenido, las paradojas, etc.
Por esta misma época en Italia el grupo de Milán (Mara Selvini-Palazzoli, Boscolo,Cecchin y Prata, 1981) se interesaban por el funcionamiento de la familia como sistema y las paradojas comunicacionales que pueden surgir dentro de la familia llevando a uno de sus miembros desarrollar un problema como respuesta coherente a su contexto vivencial, postulan que en la esquizofrenia y otros trastornos mentales están inmersos distintas formas comunicacionales ampliando el concepto de “enfermedad netamente orgánica” a un problema relacional familiar.
Así mismo en estos años, los trabajos y propuestas de la Terapia Estructural de Salvador Minuchin (1977) ponen el énfasis de deshacerse de análisis individual de la problemática y trastornos humanos, ampliando cada vez más el énfasis en las dinámicas y estructuras familiares en la creación y solución de problemas.
Milton Erickson, psiquiatra estadounidense considerado por muchos como el terapeuta de referencia de los últimos 50 años, desarrolla una forma extraordinaria de solucionar problemas basándose en un tipo de hipnosis, estrategias comunicacionales y tareas para hacer cambiar el marco de referencia de la persona y por ende producir la emergencia de nuevas formas de ver el “problema” llevándolos a su solución.
En la actualidad los nuevos movimientos sistémicos nos hacen reflexionar sobre la importancia de asumir una posición cibernética y sistémica, donde conceptos como subsitemas, estructuras, dinámicas, recursividad, contextualización, cambio, crisis, ciclo familiar, entre otros, nos brindan nuevas luces para realizar una labor a favor del cambio.
Como hemos podido observar, la perspectiva sistémica realiza un giro básico y fundamental en el mundo terapéutico: un cambio a nivel epistemológico, entendida epistemología como la forma de “establecer de qué forma los organismos o agregados de organismos particulares conocen, piensan y deciden”. (Bateson, 1979). Dicho cambio es el paso de un pensamiento lineal a un pensamiento recursivo.
2. LA PERSPECTIVA SISTÉMICA Y LA VIOLENCIA FAMILIAR
Hemos dado un vistazo global histórico a la propuesta sistémica y dentro de esta al paso de un paradigma lineal a un paradigma sistémico y/o recursivo en donde:
Se trata de ampliar antes de reducir.
Cuestionar la objetividad como método de obtención de conocimiento.
Cuestionar las verdades absolutas y construirlas en relativas.
Pasar del análisis de lo intrapsíquico e individual a lo relacional y socio – familiar.
Poner el acento en los marcos de referencia del sujeto sin dar mucha importancia si son ideas irracionales o verdades absolutas.
Donde toda idea es válida y puede ser utilizada en bien del cambio de la persona.
Ahora, en el entramado de las relaciones familiares son inimaginables las múltiples formas de creación de marcos de referencia que se pueden dar, son múltiples las modalidades comunicacionales que pueden existir y sobre todo son diversas las formas en que sus miembros se conectan circularmente unos a otros sea para tener límites flexibles que les permitan una adaptación a las demandas intra y extra familiares o para rigidizarse ante las necesidades de sus miembros, inadaptarse a los cambios que se producen siendo incapaces de modificar sus marcos de referencia en bien de la funcionalidad familiar, en donde una acción de un miembro influye y es influido a las acciones de los otros miembros, como es el caso de la violencia familiar.
Es necesario realizar un análisis transgeneracional en la creación, mantenimiento y solución de la violencia familiar, recordemos esa frase china “conoce tu pasado y conocerás tu futuro” que nos habla del peso que tienen nuestras configuraciones y estructuras familiares en la forma de construir la realidad y en la clase de problemas que podamos tener en la actualidad.
Muchas veces escuchamos a personas que dicen frases como “me sigue maltratando, pero no puedo dejarlo” ó “se que me hace mal seguir pero no se porque no la dejo”, que no son otra cosa que expresiones de personas prisioneras de su historia familiar, que actúan repitiendo y muchas veces aumentado sus historias violentas o problemáticas hasta el punto de llegar a picos tan altos como suicidios, esquizofrenias o delincuencia.
Es necesario hacer un análisis recursivo de la forma en que se constituye una pareja con probabilidades de tener dinámicas violentas. Siguiendo la misma línea de pensamiento anterior, nos percatamos que de la misma forma en que repetimos patrones de concepción de la realidad parecida a la de nuestras familias de origen, estamos expuestos a aprender formas de amar que tengan que ver con sus propias experiencias familiares, por decirlo de otra manera, aprendemos a amar y querer lo que hemos recibido y amado en la familia de origen.
Es por eso que no es nada casual enamorarnos de una u otra persona ya que esta directamente ligado a nuestro rango de elección de pareja o lo que algunos psicólogos llaman “perfil de pareja”, que tenemos y que es atribuido a la forma en que hemos aprendido a amar en la familia.
Una mujer o un hombre van a elegir una pareja que coincida con su historia, si venimos de historias violentas hay muchas opciones que nos sintamos atraídos por personas que tengan una historia que se parezca a la nuestra. Evidentemente toda regla tiene su excepción, y es probable que no todas las personas pasen por este proceso, sobre todo si se han permitido cambiar algunas cosas que hacen daño en la familia.
Pero en la mayoría de familias violentas hay ingredientes de historias de violencia en las generaciones pasadas, que se pueden repetir, aumentar y sobre todo elevar su intensidad y magnitud. Dado este ingrediente transgeneracional y sumando otros como: situaciones relacionales de comunicación patológica, situación económica deficiente, entorno ambiental y social adverso, etc. estaríamos hablando de una “receta” que da como resultado la violencia familiar.
Por otro lado, Perrone Y Nannini (2005) exploran el área de la violencia familiar y sexual desde el plano relacional, en donde plantean 4 premisas básicas, que presentamos a continuación, desde donde observar la violencia:
Primera premisa: La violencia no es un fenómeno individual sino la manifestación de un fenómeno interaccional. No puede explicarse sólo en la esfera de lo intrapsíquico sino en un contexto relacional, puesto que es el resultado de un proceso de comunicación entre dos o más personas.
Segunda premisa: Todos los que participan en una interacción se hallan implicados y son, por lo tanto, responsables (en un sentido interaccional, no legal). De hecho, quien provoca asume la misma responsabilidad de quien responde a la provocación, aún cuando la ley no castiga sino al que pasa al acto.
Tercera Premisa: En principio, debe darse por sentado que todo individuo adulto con capacidad para ser autónomo, es el garante de su propia seguridad. Si no asume esta responsabilidad, estimula los aspectos incontrolados y violentos de la otra persona, con lo que organiza y alimenta una interacción de carácter violento.
Cuarta premisa: Cualquier individuo, en determinado contexto o en determinada interacción, puede llegar a ser violento, con diferentes modalidades o manifestaciones. La violencia y la no violencia, más que estados opuestos o excluyentes, corresponden a una situación de equilibro inestable en un mismo individuo. Éste no es de por si violento, pero en determinado contexto o determinada interacción puede manifestar violencia.
La necesidad de analizar la violencia desde un plano relacional además del individual es básica, si queremos resolver y no sólo proteger. Dichos autores nos plantean una idea cuestionadora y a la vez innovadora al decirnos que en la violencia no se puede hablar de víctimas y victimarios como se hace en el plano legal, sino de un concepto de corresponsabilidad, sumamente importante para nuestra propuesta.
En el mundo de hoy la visión víctima – victimario que comparten la mayoría de instituciones legales y, lamentablemente, muchos de los psicólogos que atienden a estas personas, ya no tiene sustento en el mundo de hoy, sobre todo para el tratamiento y rehabilitación de las personas, ya que estamos en evolución y cambios que deben ser incorporados en los sistemas institucionales.
Esto se debe, entre otros factores, a que en muchas instituciones se parten parámetros extremadamente feministas en donde el “maltratador” es un monstruo y la “maltratada” es una, disculpando la frase, princesa tonta que no puede pensar por si misma, siendo esta perspectiva muy paradójica, reduccionista y culpabilizadota ya que hay muchas cosas que los hombres tenemos y debemos aprender de las mujeres. Pero a pesar de esto, aún se sigue apostando por una acción más legal y menos terapéutica en donde la primera opción es “alejar” al maltratador, que en un inicio es necesario, pero no suficiente para ayudar a la familia y no sólo tratar de matar al monstruo, encarcelarlo o que se suicide como mejor alternativa.
Al respecto Juan Luis Linares (2005), psiquiatra y psicólogo español nos dice que "el control policial del maltratador acaba generando más violencia y actos suicidas" y propone, como alternativa, una terapia familiar a tiempo capaz de desbloquear el amor”, así mismo en sus propuestas teóricas reflexiona sobre la idea de que la violencia física es lo que se sanciona en el sistema judicial, siendo las mujeres maltratadora psicológicas y relacionales mucha más que los hombres, y por ende corresponsales en la mayoría, no todos, de los casos de violencia familiar.El mismo autor nos habla sobre la necesidad urgente de que los profesionales den un giro en la manera de atender a las personas que viven violencia familiar y nos dice que “utilizando conceptos y expresiones tan duros como «maltrato psicológico», «violencia física», «abusos sexuales» o «negligencia», que, aplicados a las familias, producen términos aún más inquietantes (familias «trianguladoras», «maltratantes», «abusadoras», etc.), es muy necesario recalar periódicamente en reflexiones recontextualizadoras que nos recuerden que estamos tratando con temas humanos que, de alguna forma, están también dentro de nosotros” y a continuación nos plantea la siguiente pregunta “la culpabilización es una opción aún más fácil y estéril cuando es aplicada a un miembro individual de la familia. ¿Tiene sentido extrañarse, e incluso escandalizarse, de que los padres abusadores o maltratadores deserten de los programas específicos que están explícitamente definidos como «de rehabilitación de padres abusadores o maltratadores»?”.
Es por ello que, al igual que es necesario ayudar a las mujeres que viven violencia ya que sabemos lo mucho que sufren y lo difícil que es la vida para ella y sus familias, hay que ayudar a los hijos que están sumamente expuestos a repetir esos patrones de conductas, de la misma manera de ayudar al hombre que probablemente haya sido en su momento “víctima” de violencia y se encuentre encarcelado en pozos oscuros de historias familiares tormentosas.
3. NUESTRA PROPUESTA
A la luz perspectiva sistémica nos planteamos la pregunta: ¿Los monstruos siempre son monstruos y las princesas siempre no son princesas?
Recordemos que las mujeres pueden ser muy violentas de nivel psicológico y relacional, entre otras cosas, porque tienen muchas más habilidades comunicacionales, esto tienen que ver con diferencias de hombres y mujeres a nivel de la historia del ser humano en donde la mujer ha desarrollado mayores habilidades sociales que los hombres. Es evidente y no avalable, que el hombre puede llegar a ser muy violento físicamente, pero otra vez nos remitimos a que la violencia es producto de una interacción relacional y no netamente individual.
En una de las comisarías de Cajamarca, hasta la fecha existan 25 denuncias por maltrato de mujeres hacía hombre, hecho que nos hace volver a pensar ¿en donde estamos fallando como sociedad para que los casos sigan en aumento?
Hemos podido analizar la corresponsabilidad de una interacción violenta y por ende una redefinición del enfoque conceptual – epistémico que comparten la gran mayoría de los profesionales, es decir, redefinir que el control legal y/o policial no es suficiente, sino que se tiene que incluir, entre otras propuestas, la ayuda terapéutica para disminuir los casos de violencia familiar, es urgente y necesaria en nuestro contexto, si es que se quiere ayudar a la familia y no sólo protegerla, claro si no sólo se piensa en la mujer sino en los hijos y hombre, es decir, si se piensa en familia.
Con respecto a la intervención judicial, se sabe que sólo el control judicial es restringido para ayudar a las familias, se hace necesario evolucionar como sociedad e incluir dentro de estos sistemas una manera alternativa y complementaria de hacer epistemología que traiga como consecuencia una manera alternativa de actuar.
Recordemos que cuando una mujer hace una denuncia y tiene hijos de por medio, la separación no es su primera opción sino que cese la violencia en casa. Paradójicamente muchas denuncias en el Ministerio Público o en Los Juzgados terminan creando más problemas de lo que la denunciante ya traía. Son conocidos muchos casos de niñas abusadas sexualmente que son doblemente culpabilizadas y atormentadas por “ser las culpables” que sus “padres”, padrastros, tíos, etc. vayan a la cárcel, así como la acción sumamente violento y estúpido de decirle que “seguramente tu has tenido la culpa de todo”, o el hecho de que su vecindario la veo como “violada” y por tanto ¿qué clase de mujer podrá ser?
Sabemos que el sistema judicial en este sentido tiene muchas cosas que mejorar, que a la vez se ve atrapado por el estado en general que prioriza otras áreas de nuestro Perú en vez de poner el énfasis suficiente en la erradicación de la violencia familiar.
Es por ello que nuestra propuesta se basa en la creación de sistemas legales – terapéuticos donde los fiscales y/o jueces puedan derivar a las familias que quieran mejorar sus relaciones. Además mejorar ese divorcio institucional entre la entidades que regulan la violencia, realizando un verdadero trabajo interinstitucional en bien de las familia.
Antes de finalizar, hay muchos puntos que tocar con respecto a la violencia familiar como por ejemplo el peso de la colonia y la pseudo –independencia española, la actual explotación “moderna” de nuestro país por yankis y europeos, la necesidad económica como influyente en la violencia, etc. pero que por espacio y tiempo lo haremos en otras publicaciones, lo que ahora nos atañe es tener en claro que somos seres humanos que necesitamos sistemas de atención a la violencia familiar que nos resuelva el problema: necesitamos sistemas legales – terapéuticos.
Finalmente queremos terminar con la siguiente frase, no recordamos donde la leímos (mil disculpas al autor por no poner la referencia): “ámeme cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito”
4. REFLEXIONES FINALES
La violencia familiar necesita nuevas formas de ser analizado, evaluado y tratado, para ello es necesario pasar de una visión lineal a una visión circular de las relaciones humanas, donde la objetividad se complementa con la participación del observador en lo observado, donde se tiene que redefinir el concepto de víctima – victimario con el de corresponsabilidad, pasando así de un abordaje intrapsíquico, invididualo, reducido en donde se tiene que asesinar al monstruo y
proteger a la pobre princesa, a un abordaje relacional, familiar, amplio en donde el monstruo no es siempre un monstruo y la princesa no es siempre “pobrecita” y tiene capacidades al igual o mejores que los hombres; donde en esencia se realice un cambio epistémico.En este sentido, el sistema legal debe ser complementado con propuestas terapéuticas familiares e individuales, incorporando un sistema multidisciplinar articulado y funcional en donde las dobles culpabilizaciones, el aliento de más violencia o la provocación de mayores problemas familiares se dejen de lado, y puedan realmente contribuir a la erradicación de este problema que carcome poco a poco a nuestra primera fuente de amor y núcleo de la sociedad: la familia.
Psic. Edén Arturo Castañeda Valdivia
Director CATF LLIBERTAT
Dirección electrónica: programa.llibertat@gmail.com
BIBLIOGRAFÍA
1. Campo Redonde, María (2007) Un Modelo de entrenamiento en la Orientación de la Violencia Familiar: Bases Fenomenológicas e Intersubjetivas. Universidad de Zulia – Maracaibo – Venezuela.
2. Ceberio, Marcelo y Watzlawick, Paul (2006) La construcción del Universo. Conceptos introductorios y reflexiones sobre epistemología, constructivismo y pensamiento sistémico. España. Herder. 2ª edición revisada. pp 14
3. keeney, Bradfort. (1987) Estética del cambio. Buenos Aires – Argentina. Paidós
4. Linares, Juan Luis. (2002) “Del abuso y otros desmanes. El maltrato familiar, entre la terapia y el control”. Paidos. Barcelona – España.
5. Obra social “La Caixa” (2007) Violencia: Tolerancia Cero Barcelona - España
6. Perrone, R. y Nannini, M. (2005). “Violencia y Abusos Sexuales en la Familia. Un abordaje Sistémico y Comunicacional”. Paidós. 4ª reimpresión Buenos Aires. Argentina. pp 28-29
7. Watzlawick, Paul ; Helmick, Janet.; Jackson, Don. (1983) Teoría de la Comunicación Humana. Barcelona – España . Herder.
8. Watzlawick, Paul. (1981) ¿Es real la realidad? Barcelona – España. Herder, 2º edición
Me ha gustado mucho todo lo que he leido en vuestra web. Soy española y en estos momentos estoy viviendo en Uruguay. Estoy haciendo mi tesis de la Mestría de Terapia Familiar Sistémica y he trabajado los últimos años dando atención a mujeres y parejas en temas de violencia. Mi tesis la quiero enfocar en las nuevas formas en las que deberiamos abordar el problema de la violencia. Aunque todavía no tengo muy clara la hipótesis ya que es difícil de estudiar este tema, ya que hay muy poco investigado. La bibliografía que citais la conozco toda (y Juan Luis Linares es el director del master que he hecho en Barcelona), pero me interesaría saber si conoceis investigaciones realizadas con este enfoque. Muchas gracias de antemano. Saludos. Berta Ferrer-Mayol
ResponderEliminarQue bueno que existan centros como éste, que puedan brindar ayuda en temas primordiales para la mejora de las relaciones sociales y familiares.
ResponderEliminarConsidero que es una propuesta transformadora pues va a la raiz de la problematica. INNOVADOR
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