miércoles, 30 de septiembre de 2009

Violencia Globalizada

¿VIOLENCIA GLOBALIZADA?



Madrid, 03 de diciembre del 2008, hombre de 38 años golpea y deja al borde la muerte a su mujer de 34.

Santiago de Chile, 18 de diciembre del 2008, mujer de 29 años llevada a la cárcel después de golpear brutalmente a sus hijos de 5 y 7 años.

Cajamarca, 03 de enero del 2009, mujer de 32 años se suicida tomando veneno pues no aguantaba el maltrato físico y psicológico de su pareja de 40. Sus hijos, de 8 y 14 años que también tomaron el veneno, se salvaron de milagro.

Tres países, tres ciudades, tres contextos sociales diferentes, tres casos, un denominador común: la violencia. A diario escuchamos por radio, leemos en el periódico o vemos explícitamente por los noticieros, casos tan iguales a los presentados, que sin embargo ya no nos llaman la atención. Vale preguntarnos ¿Qué es lo que pasa con la sociedad? Podemos hablar de carencia de valores (¿donde anda el respeto?), de que nos encontramos desensibilizados (ya no nos llama la atención la aparición de un “mounstro de los cerros” que mata semanalmente a 3 jóvenes y nos limitamos de pensar que es un desgraciado), de la “supremacía” de un genero sobre otro (sexo fuerte-sexo débil ¿Cuál es cual? ), de ignorancia (¿saben los derechos elementales de todo ser humano?), etc. Ahora, en esta sociedad individualista, nadie se preocupa por el resto y menos por un problema como la violencia familiar, “total si el problema es de otros y la violencia nunca llegará por mí”, piensan algunos.

Violencia, una palabra que puede generar desprecios pero que involuntariamente colaboramos para que se mantenga. Solo nos limitamos a quedarnos sorprendidos, maldiciendo al agresor y consolando al agredido, cuando lo que se debe hacer es orientara ambos para que tengan un apoyo de profesionales como psicólogos para estabilizar la salud mental o abogados para el aspecto legal, además de médicos, asistentas sociales, etc.

En fin, la violencia tiene tantos matices, tantos orígenes en cada historia que escuchamos, tantas conclusiones que no las imaginamos, pero con una orientación profesional se pueden hallar soluciones a este problema que afecta, de algún modo, a cada miembro de la sociedad.

Respondiendo a la pregunta del título, la violencia no es exportada ni importada, es innata en las sociedades, lamentablemente existe en todos lados, ¿qué hacemos? Orientar, informar pero sobre todo, comprometernos con este problema, apoyando a las personas que sufran de alguna manera violencia, pues cualquier tipo de ayuda es vital para salvar a las personas de estas dinámicas que afectan el desarrollo personal (baja autoestima, depresión entre, otras).

La tarea es no centrarnos en el problema para visualizar las soluciones, el primer paso: no ser indiferentes.